lunes, 24 de febrero de 2014

Crítica de "La pasión del Rey"

La pasión del rey, bajo la dirección del belga Gérard Cordbiau, cuenta la historia de la relación que mantenía el rey francés Luis XIV (Benoît Magimel) con el gran compositor Jean-Baptiste Lully (Boris Terral) y el escritor Jean- Baptiste Poquelin, más conocido como Molière (Tchéky Karyo).

Sinopsis: Lully resulta herido en su ultimo concierto, tras cometer la osadía de empezar la interpretación de la pieza "Te Duem" sin la presencia del rey Luis XIV. De esta manera es trasladado a su casa donde, mientras se debate si amputarle el pie herido o no, Lully se refugia de la dura realidad recordando los buenos (y, en otras ocasiones no tan buenos) recuerdos del pasado. Se desarrollan así la vida del conocido como "Rey Sol", Luis XIV, la del francés Lully y el gran Molière, planteada como un "flash-back". Finalmente, ante la oposición de Lully de amputar, fallece.

Crítica: Para abordar la crítica de esta película recurriremos a un aspecto que es, claramente, clave tanto en el comienzo de la historia como en el desarrollo de su conflicto: la música.
La música juega uno de los papeles principales, pues la película gira en torno a la fusión de esta con la danza. La interpretación de la música para crear la banda sonora de la película, si bien es cierto que se utilizan las obras originales de Lully, Cambert y otros compositores de la época, está especialmente cuidada, y esto podemos apreciarlo en varios detalles. Uno de ellos es que se utilizaron los instrumentos que se utilizaban en aquella época, y se trató de que las interpretaciones de las piezas fueran lo más parecidas posibles a lo que se cree que eran en la época, contratando para esto a la prestigiosa orquesta de música barroca, Antiqua Köln dirigida por Reinhard Goebel. Otro detalle es el cuidado que se ha dado a los momentos históricos y su ambientación musical, interpretando las obras que se interpretaron en ese momento exacto de la historia. A pesar de este último hecho mencionado, hay ciertas interpretaciones de obras que nada tienen que ver en la película y en la banda sonora, pues dependiendo del momento de la historia en que apareciese la pieza, podía haberse interpretado de una manera más descuidada (hecho que se refleja en la película) mientras que en la grabación de la BSO se cuida hasta el último detalle.
A este elemento principal se le une la danza en numerosas ocasiones, si bien esta no tiene tanta presencia como la música por el desarrollo de la historia y para el avance de la misma, es evidente que juega un papel protagonista en toda esta historia.
Otro aspecto que está muy cuidado en la película es la ambientación, tanto de lugares como de personajes, consiguiendo acercar al público un personaje histórico como es Luis XIV. Esto se consigue mediante un look que deja entrever semejanzas con el mundo actual, y recordándonos ciertas vestimentas o momentos de la película a algún personaje o espectáculo que podríamos ver a día de hoy.
El punto fuerte de la película es el cuidado de todos los detalles citados anteriormente, que hacen que el espectador vea la historia y sus personajes como algo real y vivo, y se sienta parte de la historia. También el cuidado lenguaje que emplean los personajes (a pesar del vocabulario enrevesado que utilizan Molière y Lully en sus conversaciones) logran acercar la historia al público, y le muestra que, en la época de Lully, Molière y Luis XIV se vivió, realmente, una Edad de Oro.

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